Cordial Saludo
Se entrega el taller del III período para los grados 9°.
Pueden ver la siguiente actividad en el blog
https://miagoradelpensamiento.blogspot.com.co/
Leer las directrices:
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Imprimir esta hoja y dejarla en la carpeta
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Consultar ¿Qué es la Conciencia Social?
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¿Qué es la reconciliación?
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Leer la entrevista de Fabiola Perdomo. Realiza
un escrito de una página de blog, tomando una postura sobre ese texto. En la
segunda página se encuentra la entrevista o en el siguiente link: http://www.elpais.com.co/proceso-de-paz/hace-9-anos-no-lloraba-como-llore-el-sabado-fabiola-perdomo-sobre-encuentro-con-farc.html Imprimir.
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Dibuja ¿Cómo crees que sería la conciencia? Se
recomienda que sea de forma de caricatura (coloreada y de una página de blog)
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Realizar autoevaluación
Nota
En clase se dará la fecha de entrega de la actividad y no se
recibirá después de la fecha.
La actividad debe
estar en la carpeta.
Realizar la actividad con responsabilidad.
Se recuerda que a mitad del tercer período se dará inicio a
las exposiciones. Ellas deben tener:
1. Preparar diapositivas (fondo blanco y letras negras e
imágenes representativas de la religión) puede tener un vídeo corto que les
ayude a exponer
2. La exposición debe estar preparada para una hora de clase y revisar con tiempo
la memoria y el vídeo para no tener dificultades en clase.
3. Cada grupo de exposición debe realizar una actividad
impresa y entregarla a cada una de las
compañeras. El docente debe ver la actividad antes de la exposición
4. El docente dará unas tics para que en el momento de la
exposición lo hagan excelente.
Gracias
Mg. Christian Rivera
Fabiola Perdomo,
esposa de Juan Carlos Narváez, uno de los diputados asesinados por las Farc,
dice que ir a La Habana a hablar con la guerrilla fue muy doloroso, pero era necesario.
La diarrea y el vómito que evidenciaban los nervios y el dolor
llegaron el viernes a La Habana con varios de los 9 representantes de 8
familias que aceptaron reunirse con las Farc para saber, casi una década después,
la verdad sobre el asesinato de los diputados del Valle secuestrados por esa
guerrilla el 11 de abril del 2002. Lea
también: Familiares de los diputados del Valle le pidieron a las Farc acto
de perdón en Cali
Una tensión que no
halló paz sino a las tres de la tarde del sábado, tras cinco horas en las que
las lágrimas acompañaron cada reclamo de las víctimas pero también rodaron por
las mejillas de los victimarios, según cuenta Fabiola Perdomo, esposa de Juan
Carlos Narváez, uno de los asambleístas que sería declarado héroe de la
democracia y la paz por petición de sus allegados.
¿Cómo se vivió ese
primer contacto con los jefes de las Farc?
Lo doloroso fue
que cuando ellos entraron todos empezamos a llorar, nos daban la mano,
pero nadie se paró. Hubo mucha dignidad por parte de las familias.
La gente llegó a expresar el dolor, la rabia, y se logró que ellos lo
entendieran. El primero en entrar fue Iván Márquez, a quien Carolina Charry no le quiso dar la mano; luego entró Joaquín Gómez, a quien Diana Echeverry lo agarró
diciéndole ¿por qué lo mataron?, ¿por qué fueron tan malos..?. Después siguieron Catatumbo, Ricardo Tellez y Victoria Sanguino, los ví nerviosos, sobre todo
a Catatumbo.
¿Y cómo fue darle la
mano a él, el cerebro del secue
Cuando le toqué la mano, estaba frío. Después me di
cuenta que él sentía que era más responsable que el resto del secretariado,
pero nos gustó que no fue solo, le dieron importancia a la reunión... Cuando
leí la carta de Daniela, mi hija, a Catatumbo le bajaban las lágrimas. Muchas veces ví a Joaquín Gómez sacar el pañuelo y la señora Sanguino no paraba de llorar. Eran tan desgarradoras las historias, que era imposible que nadie
llorara. Ver a Diego Quintero, que hoy (ayer) está cumpliendo 61 años, llorando
como un niño; a John Jairo Hoyos, fue muy doloroso, pero era necesario.
Creo que tocamos fondo en el dolor, para poder impulsarnos y salir.
Cada uno de los
familiares expresó sus sentimientos, ¿qué dijo usted?
Dije: mis
sentimientos, mi dolor, está en esta carta que les manda Daniela. Aquí está el
daño que ustedes le hicieron a mi familia, pero antes quiero decirles quién era
Juan Carlos Narvaéz, ese hombre que ustedes me arrebataron, que
asesinaron... Les dije que él estaba seguro que la paz algún día llegaría a
este país y que hoy puedo decirle que puede estar tranquilo, porque llegó la
hora de la paz... Les dije que Daniela no sabe qué es un papá, que es una niña
que no es totalmente feliz... Hace nueve años no lloraba como lloré el sábado.
O sea que para ellos
también fue muy conmovedor...
Fue un choque muy grande ver que se agachaban, se cogían
la cabeza, se sobaban las manos, se secaban las lágrimas. Nunca hubo un mal
término, una justificación, una prepotencia... Hubo dos momentos muy duros,
ese y cuando llevábamos tres horas y monseñor Darío Monsalve nos pide que
nos paremos y nos cojamos de la mano para elevar una oración por los
diputados. Yo me ubiqué en medio de Catatumbo y Márquez, y cuando el padre dice: Dale Señor
el descanso eterno, yo sentí que ellos estaban ahí con nosotros, que pueden ir a
descansar en paz, fue darles el último adiós...
Pero ver a los victimarios diciendo dale Señor el descanso eterno, fue un
choque emocional muy fuerte. Ellos me apretaban más y más, yo no paraba
de llorar y ellos también lloraban.
Después habló Márquez, ¿qué dijo?
Creo que lo más valioso fue la actitud de ellos, porque de
nada sirve que alguien te pida perdón si hay gestos que a uno le pueden
molestar. Él dijo: Lamento sinceramente lo ocurrido, no debió
suceder. Hay que hacer un acto de contricción nacional, de nunca más... y luego dijo: La verdad no llena vacíos
ni ausencias, pero sí calma el dolor.
¿Y qué les dijo Catatumbo?
Él habló como a las 11 y 30, y dijo: No
vamos a evadir la responsabilidad. Estaban en nuestras manos, y no se puede
reparar lo irreparable, se trata de resarcir el daño,
que es distinto. También nos dijo: La muerte de los
diputados fue lo más absurdo de lo que he vivido en la guerra, el episodio más
vergonzoso, no nos enorgullecemos de él. Hoy, con humildad sincera, pedimos
perdón. Ojalá ustedes nos puedan perdonar.
¿Usted lo perdonó?
Yo creo que yo ya había perdonado, lo que pasa es que allí
hubo una cascada de muchos sentimientos. Creo que más que perdonar, dimos
el primer paso hacia la reconciliación. El perdón es más individual, la
reconciliación es colectiva, y creo que fue hacia allá hacia donde avanzamos.
Entonces le creyeron...
Catatumbo
decía: Estoy hablando con el corazón
en las manos, míreme, y uno lo sentía. Uno sabe cuando alguien le está mintiendo... yo puedo decir que les creo, y se los dijo
Diego Quintero: Me voy distinto a como llegué, porque siento que ustedes
son honestos, al menos hoy lo han sido, y eso me da tranquilidad. Yo no
estaba seguro de su arrepentimiento, pero hoy creo.
¿Y ese era el mismo sentimiento de los huérfanos que
fueron?
Carolina está más afectada. Yo hablaba con ella hoy (ayer)
y me decía que esto no puede seguir sucediendo, que quiere trabajar por
la paz, muy comprometida, pero con mucho dolor. Ella tenía una esperanza, me
dijo: yo creo que ayer enterré a mi papá...
hasta ayer me despedí de él, y Diana también dijo: en
el fondo creía que esto iba a ser mentira....
¿La despedida fue más tranquila?
Fue distinta. Nos paramos, les dimos la mano y acordamos
una nueva reunión... Ese acto, ese encuentro entre víctimas con victimarios,
solo el que lo vive entiende la dimensión. Nosotros no pretendemos ser amigos
de ellos, es imposible. Pero ya se dio un paso muy importante, y fue el
reconocimiento del daño, la pedida de perdón y el compromiso de no repetición,
y eso para una víctima es muy importante. Al final, Sebastián les dijo: Hoy
conocí la justicia, una justicia que no conocí
en los libros. Para mí esto es justicia, que ustedes hubieran podido escuchar mi
dolor, que yo hubiera tenido esta posibilidad de contarles todo lo que he
sufrido. De nada me hubiera servido verlos en la cárcel 50 años.
Tomado de:
http://www.elpais.com.co/proceso-de-paz/hace-9-anos-no-lloraba-como-llore-el-sabado-fabiola-perdomo-sobre-encuentro-con-farc.html
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