Cordial Saludo
Se entrega el taller del III período para los grados 11°.
Pueden ver la siguiente actividad en el blog
https://miagoradelpensamiento.blogspot.com.co/
Leer las directrices:
ü Imprimir
esta hoja y dejarla en la carpeta
ü Consultar:
(escrito a mano)
ü ¿Qué
son los derechos reproductivos?
ü ¿Qué
sectas existía en el tiempo de Jesús de Nazaret?
ü ¿En
qué consistió el juicio de muerte de Jesús?
ü Imprimir
la segunda página de este documento (es
de carácter obligatorio el día de la clase tener el documento) “EL PLAGIO Y SU RELACIÓN CON LOS PROCESOS DE
ESCRITURA ACADÉMICA” http://revistas.unal.edu.co/index.php/formayfuncion/article/view/47667/52731 Se recomienda imprimirlo y reflexionar
sobre la falta de ética de hacer plagios en los documentos.
ü Realizar
autoevaluación
Nota
En clase se dará la fecha de entrega de la actividad y no se
recibirá después de la fecha.
La actividad debe
estar en la carpeta.
Realizar la actividad con responsabilidad.
Se recuerda que a mitad del tercer período se dará inicio a
las exposiciones. Ellas deben tener:
1. Preparar diapositivas (fondo blanco y letras negras e
imágenes representativas de la religión) puede tener un vídeo corto que les
ayude a exponer
2. La exposición debe estar preparada para una hora de clase y revisar con tiempo
la memoria y el vídeo para no tener dificultades en clase.
3. Cada grupo de exposición debe realizar una actividad
impresa y entregarla a cada una de las
compañeras. El docente debe ver la actividad antes de la exposición
4. El docente dará unas tics para que en el momento de la
exposición lo hagan excelente.
Gracias
Mg. Christian Rivera
“EL PLAGIO Y SU
RELACIÓN CON LOS PROCESOS DE ESCRITURA ACADÉMICA”
Introducción
El
plagio, entendido como la copia literal o parafraseada de ideas de un autor sin
dar el crédito correspondiente en un trabajo académico, es un fenómeno que
afecta la vida académica en cuanto implica una violación de sus normas y un
cuestionamiento a la formación del estudiante.
Si
bien la bibliografía ha avanzado en la identificación de factores sociales e
individuales que promueven u obstaculizan el plagio, la ausencia de
investigaciones locales y regionales que revelen las experiencias vividas por
los actores desde sus propios puntos de vista plantea la necesidad de un
estudio de este tipo.
En
la revisión bibliográfica se encontraron tres tipos de trabajos sobre el
plagio: en primer lugar, trabajos de corte descriptivo (Girón, 2008; Morales,
2011) que presentan una serie de definiciones y características del plagio, las
razones por las que se comete y algunas estrategias para evitarlo: normas de
citación, rediseño de los trabajos y política clara de sanciones.
En
segundo lugar, hay trabajos de corte investigativo centrados en identificar las
actitudes relacionadas con el plagio (Devlin & Gray, 2007), factores
asociados (Mavrinac, Brumini, Bilic & Petrovecki, 2010) o las causas del
plagio de acuerdo con la concepción de profesores universitarios (Sureda, Comas
& Mercey, 2009).
En
tercer lugar, en la bibliografía se encuentran textos que indagan acerca del
carácter jurídico del plagio. El trabajo más antiguo al respecto es el de
Giurati (1912) y los más recientes, los editados por Turell (2005) o el libro
de Agúndez (2005).
El
plagio es un fenómeno de gran complejidad no solo por la relación que tiene con
la propiedad intelectual, sino por las consecuencias que conlleva y que suelen
recaer en el estudiante a través de sanciones que van desde la amonestación
verbal y pública hasta la expulsión. No obstante, el plagio se ha visto, por lo
general, desde una perspectiva que asume que el problema radica en el
estudiante y no en toda la comunidad académica implicada.
Un
concepto que permite comprender mejor el problema es el de "campo
intelectual" de Bourdieu (2002). Un campo intelectual es un campo de
acción donde hay una serie de relaciones de interdependencia y de poder a
través de las cuales se configura una comunidad académica. Como toda comunidad
tiene unos propósitos relacionados con la formación y la investigación, y sus
integrantes establecen una serie de relaciones de interdependencia y de poder a
través de las cuales se configura dicha comunidad. Visto desde este concepto,
el plagio es un fenómeno que involucra como responsables a profesores,
estudiantes, programa curricular y sistema educativo, y los involucra con
distinto peso funcional.
Desde
esta perspectiva se realizó una investigación que indagó acerca de las
percepciones de profesores y estudiantes universitarios sobre el plagio: su
definición, sus causas y sus consecuencias. La investigación se hizo a partir
de entrevistas semiestructuradas a 21 profesores de distintas áreas de la
Facultad de Ciencias Humanas y 36 estudiantes. Los resultados mostraron que hay
factores personales, sociales y académicos que posibilitan el plagio. Entre los
académicos se señala la escritura como un elemento determinante para cometer
plagio. Este artículo muestra los resultados frente a este tema.
La
escritura es entendida en esta investigación desde la perspectiva de "leer
y escribir en las disciplinas" (Hillard & Harris, 2003; Monroe, 2003)
o "leer y escribir en el currículo" (Bazerman, 1988).
De
acuerdo con esta perspectiva, leer y escribir en la universidad no puede
reducirse a unos cursos de comunicación oral y escrita, ya que comprender y
producir textos coherentes, cohesivos y adecuados a una situación comunicativa
son procesos que atraviesan la construcción de conocimiento de cada una de las
disciplinas universitarias.
Las universidades y facultades han reconocido explícitamente en
sus estatutos que cada disciplina constituye una particular cultura escrita,
con prácticas de interpretación y producción textual características, y que es
función de los estudios superiores ayudar a los alumnos a ingresar en estas
comunidades discursivas. (Carlino, 2003, p. 413).
Escribir
en una disciplina determinada significa, entonces, adentrarse en sus modos de
decir y analizar los datos, en los énfasis que hace, en las estrategias que
emplea para legitimar el conocimiento que produce, y en las circunstancias
sociales y comunicativas que condicionan los textos. No es lo mismo escribir,
por ejemplo, un artículo de investigación en ingeniería que uno en lingüística.
La escritura académica, por lo tanto, es la habilidad para producir los textos
que circulan en un área de conocimiento, tal como la lingüística o la
ingeniería.
Para
producir un texto académico son necesarias unas habilidades generales que se
espera hayan sido adquiridas en la educación básica y media, como haber
interiorizado los subprocesos que implica producir un texto (adquirir el
contenido, planear, elaborar el primer borrador, revisar, corregir y editar el
texto) o la capacidad de aceptar las críticas, pero supone, además, una serie
de competencias específicas que solo se adquieren en la formación
universitaria:
Es entonces en la dinámica de las relaciones sociales que se dan
en el interior de cada institución universitaria específica en donde los
estudiantes [...] van aprendiendo lo que en esa comunidad se capta como
culturalmente válido [...] [A]prender a leer y escribir depende más de los
apoyos que la cultura académica universitaria les ofrece [o] les restringe a
los estudiantes universitarios [...] que de sus habilidades cognitivas. (Roux,
2008, p. 130)
Cuando
un estudiante produce un texto con el acompañamiento de un docente, se espera
como resultado de dicha producción textual un aprendizaje acerca de lo que
significa producir conocimiento en esa disciplina y una transformación
conceptual e investigativa: quien ha elaborado un texto evaluado positivamente
empieza a manejar las reglas de la comunidad académica a la que se quiere
ingresar, a desarrollar la capacidad de argumentar en dicha disciplina y, en
fin, a ser productor de conocimiento. Para ello es necesario desarrollar
también los procesos de lectura académica: el estudiante se apropia de la
retórica, de las construcciones y del léxico de una disciplina leyendo sus
textos, no solo para comprender su significado, sino también para comprender
cómo se escribe allí (leer para escribir), y en estos procesos es necesaria la
orientación del docente.
2. Resultados
En
2.1 se presentan las respuestas de los profesores, en 2.2 las de los
estudiantes y en 2.3 se incluyen temas que aparecieron en ambas poblaciones de
manera marginal.
2.1 Respuestas de los docentes
Según
los encuestados, tres causas académicas en relación con la escritura explican
el plagio: primero, la mala formación de los estudiantes, especialmente en
relación con los procesos de lectura y escritura; segundo, los hábitos de
escritura que traen del colegio y, tercero, el tipo de trabajo que solicita el profesor
y la manera como se lleva a cabo este proceso.
2.1.1 Problemas de escritura
Un
90 % de los docentes considera que los estudiantes tienen serios problemas de
lectura y escritura relacionados con:
(a) La motivación:
"hay un odio hacia la lectura, hay unas políticas invisibles contra el
libro. Entonces la gente lee pero negociando, la gente lee a la brava, la gente
evita leer y escribir".
(b) La formación previa:
"no hay capacidad de escribir. Incluso no se tiene la formación y la
competencia lingüística que implica escribir, estructurar un texto: ‘Voy a
decir primero esto, segundo aquello'. Eso como estrategia no existe".
(c)Las formas de leer que se le han propuesto al estudiante:
"Cuando uno está estudiando, lee lo que le toca leer para ver qué dice el
autor pero no lo está aplicando a nada, no hay un interés, no hay una
intención. Pero, si yo voy a esa lectura después porque tengo que hacer un
trabajo, porque tengo que contestar una pregunta o para ver qué me sirve para
mi tesis, la leo de una manera distinta".
Los
problemas de los estudiantes también pueden verse reflejados en lecturas
superficiales y poco críticas, y en textos incoherentes y faltos de
argumentación.
Un
profesor señala que los estudiantes que ingresan a la universidad con buenas
bases de lectoescritura suelen mejorar sus competencias; en cambio, quienes
ingresan con problemas en esta área no suelen superarlos en la universidad:
"lo que detecto es que hay gente que llega con esa formación y durante la
universidad la potencia y la desarrolla mucho más pero quienes llegan con esos
vacíos me da la impresión de que no logramos corregirlos. La gente continúa y
llega hasta semestres avanzados con las mismas debilidades". Parece,
entonces, que la universidad no aporta un valor agregado al respecto.
Los
problemas de lectura y escritura de los estudiantes favorecen el plagio en
cuanto que estas actividades están asociadas con procesos de pensamiento:
"si tú no escribes bien, no piensas bien. La escritura tiene una función
epistemológica importante" y la dificultad de escribir produce en el
sujeto un sentimiento de incapacidad, que se traduce en una falta de ideas del
estudiante, quien en un acto de desesperación acude al plagio. Un resumen de
los motivos del plagio se reflejan en el siguiente comentario: "por
desconocimiento del tema, porque algunos profesores piden algo muy teórico y el
estudiante no sabe cómo manejarlo, por no tener nada que decir, por no confiar
en sí mismo".
La
mayor cantidad de plagio reportado al comité disciplinario de la Facultad
ocurre en materias teóricas:
Yo creo que tiene que ver con el tipo de materia. Por ejemplo,
las materias de teorías me parece que son objeto de plagio... En cambio, en
trabajos en los que se hace un ejercicio práctico, como los trabajos de investigación,
de campo, es muy difícil que se haga ese tipo de cosas pues implican trabajar
en grupo, salir a la calle y eso es otro proceso.
Una
percepción similar tienen los encuestados, quienes consideran que donde más se
hace plagio es en los marcos teóricos y en los estados de la cuestión:
"Ellos copian o han copiado, en los casos que he identificado, diversos
segmentos. Hay cierta inclinación a copiar ideas de corte teórico, conceptual o
epistemológico, probablemente porque se les dificulta mucho traducirlas en un
lenguaje propio".
Veamos
otro comentario al respecto:
el plagio puede estar en el marco teórico. Un estudiante
mientras explicaba lo suyo no tuvo problemas pero el marco teórico lo plagió.
Mira que ahí no es tan grave ya que el marco teórico no es de uno, es un plagio
en cierta medida, pero se debe decir con otras palabras.
Hay
dos consideraciones importantes en este comentario: la primera es que cuando se
escribe sobre lo que se sabe o sobre lo que ha descubierto, no aparece el
plagio; en cambio, cuando se habla desde los otros la posibilidad de plagio
aumenta pues, como lo señala la profesora entrevistada, en cierta medida lo que
hay que hacer es "plagiar" pero dando las fuentes y esto resulta
difícil para el estudiante.
Para
combatir los problemas de los estudiantes, un 60 % de los encuestados señala
que trabaja con ellos los procesos de escritura por medio de avances que
permiten una retroalimentación:
si pido un ensayo tiendo a pedir las cosas por fases. Primero me
entrega las preguntas y el título, o las preguntas y un párrafo de lo que
piense hacer. Luego voy avanzando con sugerencias de lectura. El trabajo no es
para la próxima semana sino que se va desarrollando en función del desarrollo
de los temas del curso.
La
mayoría de las observaciones de los profesores se hacen a medida que avanza el
proceso, pero hay también observaciones previas al trabajo: "recomiendo
que no copien y no peguen, que presentar un trabajo sin las fuentes
bibliográficas es lo mismo que nada. Hay gente que todavía no logra acordarse y
olvida poner las referencias. Me dicen: "usted sabe las referencias",
pero no importa, las tienen que escribir aunque yo las conozca, y que no sean
demasiado superficiales y genéricos en la presentación de los contenidos".
Un
10 % de los profesores considera que las dificultades a nivel de lectura y
escritura se dan solo en los primeros semestres, debido principalmente a la
formación del colegio, pero después los estudiantes desarrollan buenas
competencias comunicativas: "Ellos en general saben leer bien, saben sacar
las ideas principales. Saben escribir bien".
2.1.2 Hábitos del bachillerato
La
mayoría de encuestados considera que un factor que favorece el plagio es el
hecho de que, en los niveles educativos anteriores a la universidad, es una
práctica común (no sancionable) el hecho de copiar y pegar: profesores de la
educación básica y media piden a los estudiantes buscar una información y
entregarla sin siquiera señalar la fuente. Esto se convierte en un hábito para
el estudiante, quien reproduce esta práctica en la universidad:
en el caso de los primeros semestres, los estudiantes que están
llegando a la universidad plantean con frecuencia que "cuando los
profesores del colegio les ponen tareas ellos copian y pegan y no pasa
nada", ningún docente les dice nada y llegan a la universidad creyendo que
eso es normal.
La
mayoría de profesores universitarios comenta que en la escuela no se les enseña
a los estudiantes las normas de citación y lo que implica hacer plagio. Según
ellos, el desconocimiento de las formas de citación es una causa importante que
explica el plagio.
2.1.3 Tipo de solicitud hecha por parte del profesor
Según
un 40 % de los encuestados el hecho de que se pida trabajos generales o el
mismo trabajo todos los semestres es un factor que favorece el plagio:
aunque había muchas carencias en el estudiante, la verdad es que
el hecho (un plagio por parte de un estudiante) se dio por mi propia
inexperiencia. Por ejemplo, tenía que haber acotado bien la temática y haber
basado más las calificaciones en el seguimiento al trabajo.
Asimismo,
el hecho de que se asigne un trabajo sin que haya un proceso de seguimiento es
un factor decisivo percibido como favorecedor del plagio. El acompañamiento, en
cambio, lo obstaculiza: "no he tenido casos de plagio porque los trabajos
se van desarrollando a lo largo del semestre; cada estudiante debe presentarme
un avance y es muy difícil así hacer plagio".
Profesores
que afirmaron nunca haber detectado un plagio comentan que esto se debe a que
han estimulado el pensamiento propio del estudiante, el tema no se encuentra en
internet o porque el trabajo se hace en la misma clase. Así mismo, estos
docentes señalan que leer con cuidado lo que se asigna y comentar los textos
con anotaciones constructivas, claras y precisas disuade al estudiante de hacer
plagio. En cambio, asignar todos los trabajos para el final del semestre y no
leerlos con la seriedad que ello supone impulsa a los estudiantes al plagio.
El
tema de la motivación en relación con el trabajo que se pide es, según los
entrevistados, un factor que puede favorecer u obstaculizar el plagio. Un 60 %
de los profesores asigna los temas sobre los que deben escribir los estudiantes
y un 40 % deja al estudiante que seleccione el tema. En las dos modalidades se
reportaron casos de plagio. Cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas
frente a esta problemática. Se espera que con la última opción, los alumnos
tengan un interés real:
la idea es que el estudiante ingrese en el mundo de la
generación del conocimiento a partir de la investigación. Por consiguiente,
tiene que definir un tema, un marco teórico, una metodología. La idea que he
manejado desde mi interés es que ellos hagan una elección autónoma, libre y,
ojalá, feliz. Cuando alguien se interesa por un tema y lo hace con gusto, lo
más probable es que lo realice bien porque hay una motivación. Siento que eso
no pasa cuando se impone un trabajo.
No
obstante, esta opción tiene la dificultad de que el profesor debe ser experto
en todos los temas, es más difícil tener control sobre el plagio y "no se
forma escuela. Para la formación de una escuela académica se requiere que los
profesores tengan capacidad de propuesta, deben decirles a los estudiantes
cuáles temas están estudiados y cuáles no lo están". "La
escuela" puede ser un apoyo importante para estudiantes con dificultades,
pues les permite ingresar paulatinamente a la comunidad académica.
La
opción de dar los temas e incluso trabajar uno solo reduce la motivación, pero
asegura un mayor desarrollo académico y un mayor control.
Antes surgían los temas de los estudiantes pero ahora es menos
porque es muy complejo hacer una asesoría de tantos temas. Si son muchos temas
pues no puedo. Este semestre intentamos ponernos de acuerdo pero es muy
complejo porque ellos no saben qué hacer. Ahora todos trabajamos un mismo tema.
Sin embargo, un chico quiere trabajar en otro tema y al final le dije
"pues trabájelo". Eso ha sido terrible porque me toca trabajar el
doble. Es mejor cuando todos vamos parejitos y todos hablamos del mismo tema.
En ese sentido, hago mejores aportes y producciones.
Por
último, el 70 % de los profesores considera que el plagio se reduce si en todas
las asignaturas se explica lo que es el plagio, se enseña a citar y se logra
concientizar al estudiante acerca de la gravedad del plagio.
2.2 Respuestas de los estudiantes
Los
estudiantes mencionan como factores que explican el plagio sus dificultades en
términos de escritura y la poca formación que reciben en la universidad para el
desarrollo de la competencia escrita académica.
2.2.1 Dificultades que reportan los estudiantes para hacer un
escrito
Los
alumnos señalan como problemas recurrentes los siguientes:
·
Plantear un problema, argumentar una idea: "para
cualquier trabajo se necesita tener un problema y a partir de eso comenzar a
desarrollar el marco argumentativo, sin embargo, ya cuando se tiene el problema
nos encontramos con otra dificultad que es el desarrollo de la estructura
argumentativa".
·
Aportar una idea propia: "en un principio me parece
que no voy a ser capaz de aportar ninguna opinión propia. Solo puedo lograrlo
cuando ya llevo muchísimo tiempo leyendo y contrastando autores muy
distintos".
·
Hacer análisis profundos: "me quedo como en un
análisis más bien superficial".
·
Encontrar las fuentes: "las dificultades son
encontrar las fuentes primarias e incluirlas adecuadamente en el texto".
El
siguiente testimonio resume varios de los problemas que tienen los estudiantes
cuando escriben:
[A] veces me pongo a investigar en muchas fuentes, intento
recopilar mucha información que al final no sé cómo manejar, a veces por
defecto de mi oficio me quedo como en un análisis más bien superficial y no
siempre hago un análisis más profundo, saco conclusiones o ese tipo de cosas.
Tengo un problema con la bibliografía, porque me gusta tener buenas referencias
bibliográficas, entonces me puede tomar dos o tres horas para sacar una página
con ocho o nueve citas. Un problema de siempre es cómo empezarlo, conectarlo
con otros temas, a veces más bien hago como un croquis que luego lleno de
contenido.
Obsérvese
que las dificultades reportadas no son de orden formal, sino que apuntan al
contenido del texto, lo que evidencia que el estudiante tiene problemas
conceptuales a la hora de elaborar un escrito, por ejemplo, la dificultad para
hacer un análisis profundo. ¿Quién es el responsable de esta situación? No
podemos adjudicarla a la educación básica. ¿El mismo estudiante? Si es así,
¿por qué no está por fuera de la universidad? ¿Por qué un estudiante no puede
plantear una idea propia? ¿Será porque no se estimula en la educación? Como se
ve, mientras parece que los docentes solo centran la atención en aspectos
formales, los estudiantes tienen sobre todo problemas de contenido.
Según
los estudiantes, la motivación (interés que se puede tener frente al tema y a
la producción de un texto) y el dominio de la materia que se está manejando son
el gran motor de los procesos de escritura: "la escritura se facilita
cuando a uno le gusta el tema que está tratando, cuando escribo sobre mi
experiencia", "si manejo bien el tema lo hago muy fluido, si no,
puede que me trabe un poco". En cambio, la realización de trabajos
teóricos en los que hay vacíos conceptuales y poco trabajo en el nivel de la
lectura académica genera grandes dificultades: "Si es algo más teórico se
me dificulta, es complicado para mí".
Se
señala como un problema la dicotomía en las solicitudes docentes entre producir
un texto en que se plantea una idea propia o uno que hace una relación de
fuentes:
es difícil porque por ejemplo he tenido trabajos finales donde
me piden que haga muchas referencias y he tenido otros trabajos donde me dicen:
‘quiero escuchar tu voz, que digas tu opinión'. Entonces es complicado en ese
aspecto porque uno no sabe realmente el profesor qué quiere o qué le va a pedir
al final.
Según
un entrevistado, la academia fomenta la reproducción, no la producción de
conocimiento: "es increíble cómo le gusta a la academia el parafraseo, eso
de que entre más uno repita lo que dice el autor significa que entendiste todo
a la perfección".
De
igual manera, los alumnos indican que hay profesores que no leen los trabajos o
lo hacen de manera muy superficial, lo que facilita el plagio y va en
detrimento de su formación. Se comenta también la práctica de algunos docentes
de asignar el mismo trabajo todos los semestres o pedir producciones que
desbordan las posibilidades académicas del estudiante.
2.2.2 Formación académica
Un
75 % de los estudiantes manifiesta que ha recibido poca formación para escribir
textos académicos y que esta se ha circunscrito a los primeros semestres:
en mi carrera básicamente en los primeros semestres nos
introducen a la escritura de textos argumentativos. Son muy exigentes en cuanto
a que el texto sea argumentativo, tenga unas premisas y unas conclusiones,
incluso hay profesores que nos dicen que el texto debe tener una hipótesis a
defender, unas premisas y finalmente una conclusión. En primer semestre también
nos enseñaron a hacer bibliografías.
En
íntima relación con este hecho se señala el abismo que hay entre la educación
básica y la universitaria:
no quiero justificar estos casos, pero me parece importante
entender que es difícil para una persona que viene de un colegio, ya en primer
semestre empezar a escribir ensayos. En mi experiencia como estudiante, en
muchas materias es así, uno llega en primer semestre y tiene que escribir un
ensayo académico de carácter crítico y muchas veces uno no ha pasado por un
proceso previo, de escribir por ejemplo una reseña, de escribir textos que
también tienen un carácter argumentativo pero con una complejidad relativamente
menor a un ensayo. Entonces creo que son cosas que también deberían
cuestionarse desde la academia, pues existe una brecha muy grande entre la
educación secundaria y la universitaria en lo que concierne a la escritura,
pues son brechas enormes. La gente llega y no tiene las herramientas y a veces
en esa situación se opta por plagiar o por parafrasear, que es otra forma, como
escoger un artículo de internet y escribir lo que expone con las palabras de
uno.
Los
estudiantes ingresan con muy bajos niveles de procesamiento de información y
con prácticas de lectura y escritura que en muchos casos no trascienden la
simple reproducción superficial de los textos. En la universidad se ven
enfrentados a nuevas exigencias y a procesos distintos a los que se realizan en
los ciclos educativos anteriores y todo esto, en muchas ocasiones, sin ningún
tipo de ayuda.
En
este "salto" los estudiantes perciben que no han recibido una ayuda adecuada
para escribir textos académicos. "Ninguna específica. Solo observaciones
de los profesores cuando hacía los trabajos mal". "No, aparte de lo
que uno mismo indaga nadie se ha tomado el trabajo de decir: ‘mire, esto es
así".
En
consecuencia, los estudiantes han asumido la responsabilidad de aprender a
escribir en forma individual, a través de ensayo y error: "En realidad
aprendí a escribir escribiendo, con ejercicios constantes. Es un hacer que se
aprende con el mismo hacer". También los alumnos aprenden leyendo buenos
textos que sirven de modelo para la escritura de los propios textos:
"bueno, realmente un proceso estructurado con ese fin nunca ha sido como
algo paralelo a otros tipos de trabajo donde por encima se trata el asunto,
pero más bien viendo modelos, a partir de la lectura de textos académicos uno
va adquiriendo los elementos". Para algunos estudiantes este procedimiento
resulta natural, pues "se aprende a escribir escribiendo".
Desarrollar
la escritura académica a partir de la estrategia de ensayo y error mejora la
competencia escrita, pues hay un mayor control y el escritor toma conciencia
del proceso de la escritura y de los errores que puede cometer. Sin embargo,
genera un inmenso desgaste de esfuerzo y tiempo.
Algunos
estudiantes dicen que han recibido orientaciones con base en tipos de
estructura textual: "cuando hay un trabajo específico muchas veces mis
maestros nos han enseñado diferentes tipos de estructura textual". No
obstante, un 10 % dice que aspectos como la revisión e interpretación de
información, presentar una posición y argumentarla, plantear un problema,
mantener una tesis y enriquecerla a partir de otras voces, apenas son tratados
por los docentes, seguramente porque consideran que los estudiantes pueden
hacerlo de manera espontánea: "por lo general solo te mandan hacer un
ensayo sobre equis tema. Ellos suponen que uno sabe cómo se hace eso y, además,
uno se pregunta qué será un ensayo para él, ya que hay diversas
interpretaciones de los docentes sobre un mismo tipo de texto".
Un
20 % de los estudiantes reconoce que ha desarrollado la escritura académica a
través de las observaciones hechas a sus trabajos: "cuando te dicen:
‘tiene que escribir un ensayo', pues uno lo escribe, pero es a partir de las
correcciones que le van haciendo a lo largo de la carrera que se aprende".
Se
resalta como positivo el que en la educación superior hayan cursos específicos
de redacción de textos académicos y se solicita que haya más oferta al
respecto.
Un
60 % de los estudiantes indica que en los primeros semestres y en la inducción
se les habla del plagio, lo que es y lo que implica, y se les explica las
formas de citar. Esto es percibido como una acción positiva frente al plagio.
Sin embargo, se señala como negativo que haya distintos modos de citar al
interior de una misma disciplina.
El
40 % de los estudiantes señala que los docentes, a propósito de un texto
puntual, hacen explicaciones relacionadas con las normas apa u otros manuales
de estilo, la bibliografía y la ortografía: "en la carrera en la que estoy
se hace mucho énfasis frente a la corrección de estilo, la ortografía, la
cuestión del plagio, redacción, ese tipo de cosas".
3. Comentarios marginales
En
las respuestas de los entrevistados surgieron dos temas que ameritan una
reflexión especial: el plagio como una oportunidad de aprendizaje y la
incorporación de la voz ajena en la voz propia.
3.1 El plagio como construcción
Dos
profesores y tres estudiantes ven en el plagio "bien hecho" una
oportunidad formativa: "No creo que sea lo mismo copiar y pegar un trabajo
malísimo de monografías.com sin ni siquiera leerlo, que el hecho de molestarse
en leer a varios autores para después parafrasearlos intentando hacer un texto
coherente".
Una
estudiante señala que aprendió mucho copiando o mejor disfrazando el plagio:
Sí. Hace años tenía un profesor de literatura que exigía
muchísimo y enseñaba más bien poquito. Había que memorizar unos textos
larguísimos para desarrollar preguntas muy largas en los exámenes. Había unos
trabajos escritos con exposición que subían la nota muy poquito pero yo
necesitaba esas décimas de punto para poder pasar. Recuerdo que tenía que hacer
un trabajo sobre La Celestina y casi no tenía
tiempo. Cuando estaba buscando información en la biblioteca descubrí un estudio
muy bueno de Lida de Malkiel y el profesor no lo citaba en la bibliografía. Lo
que hice básicamente fue hacer un resumen de lo leído en ese libro tomando
citas de otros autores como si yo hubiera ido leyendo una por una aquellas
obras. La exposición fue un éxito y, por cierto, aprendí mucho. Aquel trabajo
me ayudó mucho a pasar aquella materia.
Los
estudiantes hacen alusión a la literatura como un continuo plagio: "los
temas e incluso las formas de decir en la literatura suelen ser plagio de otros
autores, de otros estilos, de otras épocas y aun así nadie desconocería un buen
libro de literatura, nadie diría de Borges que es un plagiador".
Posiblemente,
lo que estos cinco encuestados valoran positivamente es la construcción de un
texto propio enriquecido por otros y el hecho de que el conocimiento se
construye a partir de lo existente:
Yo creo que hay una división positiva del plagio, como la manera
en que otros lo influyen para uno construir un conocimiento nuevo. El
conocimiento es producto de escuchar, de interpretar, de simular, de imitar, es
decir, que la sociedad se construye con base en la imitación. Por ejemplo,
Washington es una ciudad que es copiada de los mejores monumentos que hay por
el mundo, entonces en Washington se ve el mundo allí. Estados Unidos es un país
muy plagiado y un plagiador, se hizo con copias, todo lo quiere copiar. Yo creo
que la vida es así. Yo creo que cuando nosotros hablamos de plagio nos
referimos a la copia burda, al robo de un texto sin análisis y a la
incrustación de ese texto adjudicándome yo la autoría. Creo que el plagio es
como esa grosería, ese delito de no depurar una información, de no
transformarla, de no valerse de esa información para crear un conocimiento
nuevo.
Lo
que no se justifica es el engaño premeditado que es tan "bien hecho"
que no es detectado fácilmente y ello porque el que primero se engaña es el
mismo estudiante que lo hace. Tres de los cinco estudiantes cuestionan las
sanciones que se imponen a sus compañeros que han hecho una copia literal, ya
que afirman que muchos casos de plagio no son detectados por la habilidad del
escritor de "disimular" adecuadamente que está utilizando las ideas
de otro. De acuerdo con estos encuestados se castiga al ingenuo y no al experto
en "maquillar" la copia, en hacer trampa. De igual manera acusan a
algunos profesores de doble moral, ya que sancionan al estudiante que pone
información literal, pero en algunos casos ellos mismos plagian de una manera
sofisticada y en otras incurren en autoplagio.
3.2 Incorporación de la voz ajena
Dos
docentes y dos estudiantes advierten que el problema del plagio no radica en la
citación (como cree el 80 % de la población), sino en la dificultad de
incorporar la voz ajena en un texto propio. Los docentes dicen que sus colegas
enseñan a citar y explican las normas que se usan en sus disciplinas. Se
preguntan, entonces, ¿por qué los alumnos no citan? ¿Por qué hay plagio? ¿Acaso
el problema reside en otro lado?
Los
estudiantes, por su parte, señalan que se aprenden fácilmente las normas de
citación, pero que esto no impide el plagio. Les preguntamos, entonces, por qué
los estudiantes toman la voz de otro y no la suya propia. Según ellos, por
razones de orden personal y académico: "porque somos seres temerosos,
limitados y tenemos temor a fallar, porque la idea que se toma es pertinente
para lo que uno necesita, porque expresa lo que uno quiere, porque se dice de
una manera adecuada, porque es una buena idea, porque encuentras ahí en
internet lo que se necesita para poder empezar pues se está bloqueado, porque
no sabe qué hacer o decir".
En
consecuencia, parece que se adopta la voz ajena por una cierta incapacidad
académica y por las presiones del mundo universitario. Los dos estudiantes
señalan, además, que hay una cierta presión por poner citas, pero que no saben
cómo hacerlo: "no sé dónde poner la cita, para qué ponerla, cómo la puedo
conectar con lo que estoy diciendo. No sé si debo introducirla. Es
difícil".
De
igual manera, el tipo de texto solicitado dificulta poner la voz propia. El
resumen, por ejemplo, es un texto muy difícil de producir porque se hace a
partir de las ideas de otro, las cuales deben ser comprendidas, parafraseadas y
ofrecidas a un lector de manera coherente. En estos textos suele haber casos de
plagio, igual que en los estados de la cuestión o en los marcos teóricos. El
escritor está frente al dilema de qué tanto pone de forma literal y qué tanto
puede innovar. También es difícil poner la voz propia donde no es protagonista,
donde no se tiene la información. En cambio, los textos que indagan por una
experiencia previa hecha por el sujeto escritor suelen reducir el plagio.
El
mayor problema radica en lograr un diálogo entre el discurso propio y el de
otros, y para lograr esto es preciso fomentar el discurso propio del estudiante
y enseñarle a dialogar con otras fuentes, con una tradición, sin perder su
norte.
4. Discusión y conclusiones
Similares
percepciones, pero con distinto peso, muestran profesores y estudiantes en
torno al tema de la escritura como factor asociado al plagio: ambas poblaciones
tienen conciencia de los vacíos conceptuales y los problemas de lectura y
escritura de los estudiantes. Todos los encuestados coinciden en señalar que en
la formación previa a la universidad es donde se desconocen los derechos de
autor y se transmiten los hábitos de plagio con los que ingresan los
estudiantes. Para ambas poblaciones, pero con porcentajes distintos (mayor en
estudiantes), el proceso pedagógico que realiza el profesor en la producción
textual puede ser un factor que favorece (si no hay acompañamiento y
seguimiento) u obstaculiza el plagio. Para una población minoritaria en ambos
grupos, el hecho de no leer los trabajos de los estudiantes puede llevar al
plagio, pues el alumno se confía en que el profesor no lo leerá y, entonces, no
ve la necesidad de hacer un trabajo propio.
Los
resultados de la percepción de los docentes coinciden con los reportados por
Sureda, Comas y Murey (2009, p. 197), quienes señalan que para los docentes una
causa importante del plagio es la falta de destreza por parte de los
estudiantes para realizar trabajos académicos. Esta percepción refleja que para
los docentes la causa principal del plagio reside básicamente en una formación
deficiente previa de los estudiantes y no en las nuevas exigencias a las que se
ve enfrentado en la universidad, para las que no se les ofrece las herramientas
suficientes. Refleja, también, que no se perciben como responsables por esta
falta de destreza que tienen los estudiantes.
De
las percepciones de los alumnos se observa que el trabajo de la escritura no es
continuo a lo largo de las carreras, sino que se reduce a los primeros
semestres y a cursos específicos de redacción. Así mismo, las observaciones de
los estudiantes apuntan al hecho de que no se trabaja la escritura en términos
de proceso (atendiendo a cada una de las etapas de la escritura) sino de
productos.
Por
parte de los entrevistados, se señalan como aspectos negativos el hecho de
asignar el mismo trabajo todos los semestres, pues invita a que alguien lo pida
prestado, pedir trabajos para los que los estudiantes no tienen las
competencias necesarias, no hacer ningún tipo de acompañamiento o seguimiento y
hacer observaciones poco constructivas.
En
cambio, según los encuestados, disuaden del plagio factores como insistir en
todos los semestres en las implicaciones académicas y sociales del plagio,
explicar las formas de citar en las distintas disciplinas, usar las estructuras
textuales como guías en los procesos de comprensión y producción de textos,
hacer observaciones puntuales y constructivas sobre aspecto de forma y
contenido de los textos, realizar un acompañamiento continuo y permanente en el
proceso de la elaboración de un trabajo, leer los textos con cuidado y ofrecer
retroalimentación al estudiante.
De
otra parte, profesores y estudiantes coinciden en indicar que la motivación es
un elemento fundamental de los procesos de aprendizaje: quien está motivado
para hacer un trabajo difícilmente acude al plagio.
El
análisis de los datos nos muestra que en el tema del plagio hay una
corresponsabilidad entre el profesor y el estudiante. Visto el problema desde
el concepto de campo intelectual, si bien el responsable directo del plagio es
el estudiante, es innegable que las causas que generan esta actitud radican en
el sistema educativo, en el programa curricular y, de manera directa, en el
profesor de la asignatura. Los problemas de escritura de los estudiantes
universitarios no pueden seguir atribuyéndose a los niveles educativos
anteriores. Volverse competente en un área de conocimiento implica adentrarse
en sus modos de comprender y producir textos y en ese proceso los docentes
juegan un gran papel. La producción de un texto debe generar una comunidad de aprendizaje,
es decir, convertirse en la excusa para formar al estudiante en los géneros
propios de dicha disciplina, lo que puede disminuir el plagio.
La
escritura no puede seguir concibiéndose como una simple transcripción de ideas,
sino como parte esencial de la construcción del pensamiento. La escritura no es
independiente de los contenidos y cuando un estudiante tiene problemas
conceptuales, ello se refleja en las formas: formas confusas reflejan
pensamientos confusos y tener estos últimos, en una disciplina a la que por
primera vez se acerca un estudiante, refleja un mal proceso formativo y, por
ende, los vacíos conceptuales son responsabilidad del o los docentes. Así
mismo, es responsabilidad del profesor enseñar al estudiante a volverse actor
en esa disciplina. Los estudiantes, por su parte, deben buscar ayuda cuando la
necesiten, exigir procesos académicos de calidad y comprometerse con su
aprendizaje.
El
dilema presentado por un estudiante según el cual a unos profesores les gusta
que el alumno se arriesgue a hacer un planteamiento frente a otros que piden
manejo de fuentes y contrastación, muestra dos percepciones de lo que es la
formación universitaria: ¿producción vs. reproducción? Posiblemente la segunda
mirada sea un requisito para la primera, pero para tener cualquiera de las dos
es necesario un proceso educativo.
Vale
la pena resaltar que no aparece entre las explicaciones de la mayoría de los
docentes la introducción de la voz ajena. En varios cursos se insiste en la
citación, la ortografía, la puntuación, pero realizar un trabajo que vaya más
allá de los aspectos formales, como poner en debate diferentes posturas,
sustentar una opinión ubicándose en su contexto espaciotemporal, usar las citas
para el desarrollo de sus ideas y, en fin, integrar en un discurso coherente la
voz del otro, no se hace en la mayoría de las asignaturas de los planes
curriculares. La introducción en el discurso propio de la voz ajena es una
tarea pendiente por hacer en la universidad.
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